Friday, September 17, 2010

Yo me pregunto

cómo fue que incomprendimos tanto amor
De tantos seres:
funcionarios
legisladores
soldados
curas
sindicalistas
delegados estudiantiles
revolucionarios.
En fin…
Todos ellos luchando, ofrendando su vida,
su tiempo, su atención.
Robándole horas a la noche
renunciando a la privacidad, a la tibieza de la familia
¿Para qué?
para beneficiar a la comunidad
es decir, para que esa muchedumbre anónima
desconocida y olvidadiza
goce de un mundo mejor.
Yo me pregunto
cómo puede ser que estos seres distintos,
que todo lo hacen por el bien común,
por la fascinación que les despierta
mejorar vidas ajenas y lejanas,
tengan que soportar la persecución periodística
la indiferencia del electorado,
escraches, insultos, denuncias. En fin…
todo lo acostumbrado.
Mientras que los artistas, los intelectuales,
desde el lujo de la duda
desde su altar de egoísmo y su feroz autoreferencia
pasivamente contemplativa,
tienen el tupé de criticar,
de escupir su hiel malsana
su individualismo:
“No sé” disparan los poetas indolentes
“ni sé cuál es la solución” agregan,
como si la perplejidad
fuese virtud; como si ellos no vivieran en este mundo,
como si no hubiese semejantes que sufren.
En cambio, los militantes, los luchadores,
los que van a marchas, a elecciones internas,
los que se postulan para sacrificarse
desde una banca legislativa, desde un humilde cargo,
desde el puesto de cobate que sea; esos están para servir,
no andan en el chiquitaje de lo propio
(mi hijo, mi amigo, mi casa, mi canción)
Los que se la juegan, los que son pura entrega,
esos viven, sienten en su piel
la piel ajena. Saben que hay algo llamado
prójimo anónimo. Y lo aman.
Desde la Presidenta hasta el ferreo opositor,
son de una raza especial:
La raza de los que no logran dormir
cuando saben que hay un niño pobre
por eso no duermen nunca.
Son de la raza de los que ven una injusticia
y dan siempre una mano para revertirla;
una mano, un brazo o un riñon,
no importa: están para dar,
para brindarse, para luchar
contra el hambre, el dolor, la intolerancia,
el prejuicio, la avaricia, la mentira.
Para renunciar a lo propio
a favor de desconocidos que los necesitan.
¿No los ven en televisión, en los debates, en la vida pública
haciendo exáctamente eso?
¿No los ven entregando la vida
discreta (casi secretamente) por la sociedad?
¿no son verdaderos santos?
¿no deberíamos hacerles un profundo reconocimiento?
¿no deberíamos arrepentirnos de todo lo malo que hemos dicho,
empezando por aquel “que se vayan todos”?
No entiendo que el mundo no entienda:
Quien busca el poder, lo busca con amor;
con amor transformador,
porque ama mejorar la vida de sus semejantes
y está dispuesto a todo sacrificio para lograrlo.
No entiendo que no entiendan
que la única causa de la política,
del poder, de la lucha armada
o desarmada, es el amor;
el amor puro, profundo; la entrega
Deberíamos arrepentirnos, comprender:
la iracundia que vemos en pantalla
no es más que amor;
pelean entre sí por el amor que los motiva
porque a su manera, cada uno de ellos
busca construir una sociedad más justa
y en ese derrotero, la pasión los desborda,
¿o acaso nos molesta que sean humanos?
No seamos ciegos,
no seamos hipócritas
preservados en la abstención nihilista
¡Juguémonos de una buena vez!
¡Estamos en presencia de verdaderos santos!
¡No seamos ciegos!
¡Dan todo y darían aun más!
¡Son santos!
¡Por dios, no seamos ciegos!
¡Quien empuña un fusil, una banca, un cargo,
lo hace por amor, por el bien de la comunidad,
por la justicia, por su pueblo,
porque nos siente A TODOS sus hermanos!
Yo me pregunto:
¿por qué no lo entendemos si nos lo dicen siempre?
¿por qué no podemos salir de nuestras cuevitas?
¿Por qué no podemos aflojar
con tanta indiferencia, tanto egoísmo, tanta ruindad
y ser un poco más como ellos?
¿Será que unos nacimos malos
y ellos buenos?
¡Son santos!
¡Que vuelvan todos!
¡Y que vuelvan más!

9 comments:

el gloria said...

un puesto ya para el compañero Sancho en 678...!!!

Homero Beltrán said...

Difiero. El autor se ocupó expresamente de mencionar en el texto, por ejemplo, a los curas y a la oposición. Una mirada contundente, que homenajea a la política como hecho transformador luego de tantos años de denostación del bien público bajo el imperio de la mano falsamente invisible y desbordante.
Original y agudo.
Además, muy bien puesto los puntos desde la idea burguesa de arte.
Entonces, me sumo al ladero del kijote y brindo por cada choripán que se come en un acto bonaerense, por los chistes de adentro del micro naranja destartalado con olor a sudor autóctono, por el sindicalista del subte gordo que aparece en TV, por las roscas de madrugada en los comités, por los inocentes curas que se embarran sabiendo aquello de "creo en dios no en la iglesia", por los del Pro haciendo (mal) servicio público y teniendo verguenza de ello, pero haciéndolo al fin y al cabo.

Gilgalad said...

Para mi es todo irónico.

Gilgalad said...

Lo acabo de releer. Me parece hecho todo en joda.

La crítica a la política no es desde el mismo lado del "que se vayan todos" sino más que nada, me parece, que por detrás del verso del bien común lo único que hay es la ambición de poder.

Este poema es la continuidad de la última charla de Pescadores en lo de Beltrán en la cual Sancho le solicitó a La Fiera que le explicara cual era la lógica del poder.

Eso me parece.

La Fiera said...

Si, se ve que no lo convenci de nada. Voy a resumirle brevemente al compañero GSS mi trascendente opinion:

En el arte todo es cuestion de egos. La politica es, segun la RAE, "el arte de gobernar", asi que esa diferenciacion es inutil, no hay tal diferencia.

Como en todo, hay egos que logran transformaciones y otros, granos en el orto.....

Gilgalad said...

Es buenísima la definición.

ego.

(Del lat. ego, yo).


1. m. Psicol. En el psicoanálisis de Freud, instancia psíquica que se reconoce como yo, parcialmente consciente, que controla la motilidad y media entre los instintos del ello, los ideales del superyó y la realidad del mundo exterior.

2. m. coloq. Exceso de autoestima.


En parte explica esto de que el bien común no es más que el packaging de un ego. Lo que viene de fondo no importa porque lo importante es YO, así, sin tiempo ni espacios limitados sino como universalidad.

Homero Beltrán said...

Era joda nomás. Y bueno, pese a la incapacidad de leer entre líneas, reafirmo lo escrito, aunque sea a cuento de nada. Pasa que para mí todo es absurdo, y todo es posible, como una fotito del incorrecto Joseph en el blog. Abzs.

Sancho said...

Todo esto es para reconversarlo grupal, caótica, ebria, salvaje, felizmente, según corresponderá en un pronto encuentro pescador. Eso sí: a puro choripán,que es -sin la menor ironía- lo mejor de la política argentina.

La Fiera said...

"Quiero decirles la verdad que nunca fue dicha por nadie, porque nadie fue capaz de seguir la farsa como yo, para saber toda la verdad. Porque todos los que salieron del pueblo para recorrer mi camino no regresaron nunca. Se dejaron deslumbrar por la fantasía maravillosa de las alturas y se quedaron para gozar de la mentira. Yo me vestí también con todos los honores de la gloria, de la vanidad y del poder. Me dejé engalanar con las mejores joyas de la tierra. Todos los países del mundo me rindieron sus homenajes, de alguna manera. Todo lo que me quiso brindar el círculo de los hombres en que me toca vivir, como mujer de un presidente extraordinario, lo acepté sonriendo, "prestando mi cara" para guardar mi corazón. Sonriendo, en medio de la farsa, conocí la verdad de todas sus mentiras. Yo puedo decir ahora lo mucho que se miente, todo lo que se engaña y todo lo que se finge, porque conozco a los hombres en sus grandezas y en sus miserias."
EP

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