Monday, July 25, 2016
Evocación adulta
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Evocación infantil
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Friday, July 22, 2016
Mis amigos
Ahí está el tipo ese del saxo
cuyo vozarrón bate records de brutalidad
o el poeta
cuyas noches que se miden en kilómetros
los whiskies en millas
y su calidez en años luz.
Está el ministro con una habilidad única para enfrentar el peligro
y sacarte indemne. Y hasta hacerte ganar.
Está el bohemio de días que duran una semana,
tacaño intectual
que larga los libros y las películas de a una,
como consejos que no se dan si no son pedidos.
Está ese que es pura bondad, con su afición a las orquídeas, a las guitarras y a los bonsai.
Deja miguitas de aficiones que adoptamos como propias,
y que terminan devorándonos.
Está la rubia cuyo afecto es inconmovible como el viento o la montaña.
Está el gerente con su afán de hacerse hippie mañana,
su gusto por los amigos y por los cuentos chinos.
Está el chico del barrio con su argot colorido y su fidelidad a prueba de balas.
Y un poco atrás está mi hermano mayor, que hace años que dice que trabaja en la Aduana y decidió ser joven para siempre.
A ese también le debo cierto tutelaje.
Atrás de un árbol está el gaucho que sólo pasa inviernos duros y en cuyo pecho me pierdo cuando lloro.
Están Juan, que se fue a España y volvió, y El Conde, que se fue pero no se quiso ir
y le sustrajo una estrella al cine.
Está El Brujo que es capaz de romper piernas, pero por suerte jamás las nuestras.
Está también el Dandy, que siempre te deja bien y tiene un cueva en Gurruchaga donde uno puede caer por un trago o un consejo sin saber a que hora sale.
Y estoy yo, que no sé bien cuanto sumo y cuanto resto.
Pero estoy.
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Thursday, May 26, 2016
Y ahora que Gandolfini está muerto
donde están las promesas de una tarde de frío y otoño
de sentir que el alma se amarillea y cae,
digamos, sentir la voz de Sinatra, la voz del Bourbon y de los cigarrillos interminables,
de los cuartos de hotel
de nuestras charlas nocturnas
cuando bosteza el cantinero y en invierno alarga la noche.
Vale decir que me ha vencido la nostalgia, al menos este round,
y que mi amigo Sanchez comparte mi amor a la melancolía de los finales.
Y ahora que Gandolfini está muerto y el New Jersey Turnpike pierde sentido,
se borronean los mapas y los nombres
la vida también empieza a calificarse por años, como los vinos,
y la voz de Sinatra diciendo: este fue un muy buen año-
Este fue un muy buen año.
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Etiquetas: Poemas del Placard
Tuesday, July 14, 2015
Tres años
No pasó el día hasta que el amanecer encontró mi cara dejando de aplastarse sobre tu pecho.
Bajo la tela de la camisa el calor se extinguió de a poco
y tus dedos de tronco, de yunque, de martillo, apenas doblados,
quedaron inertes en el instante exacto -no sé- de atrapar la inmensidad o del último bostezo
de tu alma, que es el Océano
donde quienes te aman encontraron
ese calor tan similar al que se escapa de tu camisa.
El otro día te encontré en mis sueños,
cada tanto me pasa, cada tanto te hablo, cada tanto te escucho.
Reíste incontenible y me dijiste con tus ojos de calma:
la gente cree que la muerte es un vacío-
y aunque no entienda qué querés decirme
solo quería escucharte
pasar mis dedos por tus manos nudosas
sentir el calor bajo la camisa.
Como toda mi vida, tarde o temprano,
me alcanzará el entendimiento.
Eso no importa.
Pero sí las banderas, el contorno de tu sombra flaca como una rama, áspera, dura
pero tan cálida cobijando a los buenos del mundo.
Te extraño como loco, sabés,
y me consuelo pensando que este mundo no es para vos
que sentirías tristeza,
y prefiero imaginarnos
al final de mi camino
o al comenzar otro
en algún bar, en alguna esquina, en algún otro planeta.
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Etiquetas: Poemas del Placard
Friday, January 16, 2015
Huesos
De noche llegó una sombra amarilla
esquelética
un cuerpo al que la vida se le escurría
y unos ojos negándose a cerrarse.
En el instante eterno que dura una certeza
supimos de su infancia y de su juventud.
Y algunos años nos enseñó a ser más gentiles,
más sabios, más alegres.
Nunca nadie dejó de amarlo.
Y él jamás nos dejó caminando solos.
Fue la imagen más viva del paisaje.
Y nos iluminó
a todos
con su felicidad cósmica, inabarcable.
Sus sonrisas tan falta de dientes aliviaron todas nuestras penas
y dormimos con él, comimos con él, caminamos con él.
Fue mi confidente mudo en tanta tristeza
que no se puede enunciar
y tantas cargas apoyé en su pequeño cuerpo amarillo
tantas que no recuerdo.
En un realismo mágico de libro
no moriste.
Te fuiste un día igual que como llegaste
no te vimos morir, sólo te fuiste.
Y nos dejaste el paisaje
quieto
y en silencio.
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