Thursday, June 25, 2009

Los últimos días son de descanso.


Si la tierra guarda una cama
y las copas elaboran suficiente espuma,
sería razonable brindar con la botella sobrante de la liturgia
a expensas del cura y de la Iglesia.

Repetir la habitual ceremonia del vaciado
de la palmada, la carcajada y el canto.
Rapiñar semejante derroche de acústica
dedicado a tanto hueso sacro, a tanto desorejado sin jugo.

Cantar hasta tragarse una tormenta,
vocalizando truenos hasta que duela
y que la percusión la pongan los cristales a costa de su propia integridad
y a riesgo de muchos.

Beberse el cielo norturno hasta trastabillar,
tener que abrazarse para sostenerse pero únicamente hacerlo por afecto.
Beber hasta rebalsar, hasta que no quepa una gota
y se oscurezca lo más obvio.

Brindar por el Diablo y las mujeres
(pero tan solo una vez)
por los amigos que nos dejaron en el camino
los más queridos,
que tuvieron la poca delicadeza de morirse antes,
por la noche
los hogares
y los lobos que ya vienen.

Se los oye y se los huele.
Ya están aquí, un poco antes del tiempo,
porque los últimos días son de descanso.

4 comments:

Nacho G.A. said...

Por lo que se fueron antes,
por lo que nos iremos luego,
por la amistad misma...
Salud!

icordoba said...

Precioso poema

La Fiera said...

Muy groso galad, solo pasaria de ese vino dulzon que sirven las iglesias. Prefiero algo mas salvaje y nutritivo.
Me gusta mucho esta senda liturgica tuya, cuando la recorres hasta el final a todo galope.

Gilgalad said...

Yo también paso, pero el tema de las bebidas hay que arreglarlo con el obispo directamente.