Tuesday, February 24, 2009

Finalmente nunca comerás de mi cocina.

No habrá cenas, ni velas, ni ventanas nevadas
ni árboles, ni hamacas,
ni tararear canciones medio borrachos y medio lúcidos,
ni pintaremos de rojo nuestros labios con vino tinto.
Nunca me harás masajes en la espalda mientras pico cebolla;
no me sonarás la nariz mientras lloro,
ni me vas a alcanzar el Pancután
cuando me queme las manos con el horno.
No creo que me pagues mi comida con un polvo
que es el mínimo gesto de retribución que exige un plato
ni que me sirvas un agradecido single malt.
Probablemente nunca pueda frotarte los pies con oliva
o atarte las muñecas con las servilletas
mientras juego con chantilly sobre tus pezones
o cubrirte los ojos
y que adivines el producto
salado, dulce, amargo, ácido
aspereza, suavidad y dureza,
una manzana, foie gras en las comisuras
brie y uvas, chutney de naranja,
trufas con chocolate, almendras,
y todo está perdido.
Nunca cocinaré para vos, querida.

11 comments:

Rocio said...

Y morira de hambre, en todos los sentidos !

Excelente poema

Laura said...

Ella se lo pierde...:o)

" Pero al fin, si es amor, comeremos en la misma mesa..." ( Fito)

El guardian de la maldita ota said...

Guardian, la maldita golfa no sabe lo que es bueno.

katiadocumet said...

Tampoco se merecía un poema tan bueno como este.

Anonymous said...

El poema es bueno, los comentarios son estúpidos.

Nachete said...

Es un poema perfecto.

Felicitaciones Leandro

Sancho said...

Me gusta este poema.
Por otra parte, ultimamente estoy creyendo que màs que exorcizar, uno con la palabra magnetiza, invoca, propulsa. De manera que metele palante Gilga; acaso en breve el destino te posicione sobre una bella valkiria, y allì estès, cocinándole una paella en el plano vientre, revolviendo el arrozal con tu lengua hasta tocar la dulzura del ombligo. Y la preciosa, sin duda, habrá de agradecerte hasta las lágrimas.
Invoque, invoque maestro, que la palabra cura, enferma y construye.

La Fiera said...

Amén

Majo said...

excelente Gilga!
igual cuando te sientas solo, con ganas de cocinar y tomar un single malt sabés que contás con más de un voluntario je!

Anonymous said...

Por qué será que siempre te buscás a las que no tienen hambre y a las famélicas no les tirás ni una miga de pan?

Gilgalad said...

Porque me gustan las que no tienen hambre y las famélicas no me gustan... supongo.